I.
Introducción
La pieza teatral Antígona Vélez fue reescrita por Leopoldo
Marechal para ser estrenada en el Teatro Nacional Cervantes, un 25 de
mayo de 1951, a pedido de Eva Perón. Si bien la obra había sido
escrita unos meses antes para la apertura de la temporada teatral, el
original fue perdido por la actriz principal, y esto derivó en que
Marechal solo se dispusiera a reescribirla completa por expreso
pedido de Eva. Lo impulsaban para ello su declarada adhesión al
peronismo y la intención de llegar a un público popular y afín a
su ideología, a sabiendas de que el género teatral resultaba más
accesible a dicho público, en comparación con sus poesías y
novelas (Martínez Gramuglia, 2007: 41). La reescritura de la
Antígona de Sófocles resultó entonces una obra con ribetes
políticos declarados.
La pieza trabaja, al igual que la original, con el choque entre dos
leyes que definirán la formación del Estado Nacional Argentino: La
ley del amor filial y de las creencias, representada por Antígona
Vélez; contra la Ley civilizatoria del Estado, representada por
Facundo Galván.
Atendiendo a lo que significaba para los personajes tomar decisiones
ante estas leyes, y el valor simbólico que estas adquieren en la
pieza en relación con una postura sobre la formación de nuestra
Nación, nos resultó un camino interesante intentar una lectura de
la obra a partir de la ética kantiana expuesta en la
Fundamentación de la metafísica de las costumbres: ¿Actúan
los personajes de forma moralmente correcta? ¿Sobre qué tipo de
acción se funda, según la mirada de Marechal, el Estado Nacional?
¿Sobre qué concepción de la ética?