El escritor argentino Eduardo Gudiño Kieffer publica su primera
novela, “Para comerte mejor”, en 1968, un año antes de la salida
de “Boquitas pintadas”, de Manuel Puig. Actualmente, mientras que
esta última es reconocida como un hito literario por introducir el
lenguaje popular en la literatura y por experimentar con la
construcción discursiva desde los géneros y narradores; “Para
comerte mejor”, aún habiendo hecho lo mismo poco antes, ha pasado
al olvido. Por eso nos proponemos rescatarla y valorarla: es una obra
fresca, lúdica y que retrata a la perfección la cultura popular (el
lenguaje, los hábitos, las aspiraciones, los consumos culturales) de
aquellas décadas.
Recordemos que la literatura de los años 60 y principio de los 70
reúne como característica común la experimentación con la
estructura narrativa, la polifonía y la experimentación con el
lenguaje, además de la necesidad de un lector activo, que
reconstruya la trama narrativa y elabore su propia versión de los
hechos, a partir de una multiplicidad de perspectivas y formas. Para
el lector del siglo XX, la realidad no es una ni unívoca, es una
construcción que depende de múltiples interpretaciones, discursos y
puntos de vista; la literatura producida en ese momento, por lo
tanto, se concibe a partir de esa lógica y desarrolla los recursos
necesarios para abordarla. Explica el mismo Gudiño Kieffer al
respecto: “Las 'nuevas' formas propuestas por los 'innovadores'
(algunas datan de 1919 con el Ulyses
de Joyce), se integraron a la verdad última de la novela: contar
una historia. Quizás no ya
dentro de las líneas convencionales, pero una historia al fin”
(Epple, 1977: 50).
